Mi historia personal

Si cada uno de nosotros nos paramos por unos momentos, estoy seguro que podríamos recordar un sin número de tiempos de nuestras vidas en los cuales importantes suceson habían ocurrido. Le quisiera contar acerca de dos fechas importantes en mi vida, separadas por 45 años. Nací en el País de Gales y crecí en Inglaterra. En 1957, cuando tenía 14 años, nos mudamos a Canadá y aún recuerdo la fascinación y el sentido de aventura que tenía al empacar todo lo que nuestra familia tenía en maletas y en cajas, y viajar por miles de kilómetros para llegar a nuestro nuevo hogar. Después de terminar mi secundaria entré a la Policía Royal Canadiense (R.C.M.P.) Tuve mi primer puesto en Vancouver (al oeste del país), en donde encontré a mi esposa Norma, una bella chica de Prince Edward Island (al este del país). A pesar de que la R.C.M.P. es la fuerza policial nacional y la mayoría de sus miembros son transferidos frecuentemente, nosotros sólo nos mudamos unas cuantas veces. Esto no sólo nos dio a nuestra familia un poco de estabilidad, pero también me dio la oportunidad de tener relaciones verdaderas con otras personas y en particular, con los que expresaban un interés en Dios.

Sin embargo, a pesar de que me gustaba la compañía de estos amigos, sentía que mi “lenguaje espiritual” era insuficiente y no podía conversar como ellos; por eso, cuidadosamente evité conversar acerca del trabajo, la política o la religión. También asistía a la iglesia, pero con cuidado evitaba cualquier tipo de relación personal y activa con Dios. Como verá, la única razón Norma y yo nos casamos, establecimos una relación familiar y asistimos a la iglesia era por causa de la “religión” y de nuestra herencia familiar. Después de todo, era “la cosa correcta de hacer”. ¿Y qué hay de las charlas acerca de Jesús, del pecado, de la confesión o de entregarse a Cristo? Bueno, me dije, “Soy un buen padre y esposo. Conozco a muchos que son peores. Si soy pecador, ¿qué hay de los otros que conozco en mi trabajo? ¡Comparado con ellos, soy un santo!” Claro que no le dije a nadie acerca de esto, sólo lo guardé en mis pensamientos.

Pero con el pasar de los años la vida tiene su forma de sacar todo lo que está guardado. Preguntas tales como, “¿existe realmente vida después de esta vida?” y, “¿qué ocurre cuando nos morimos?” se convierten en importantes asuntos. He presenciado la muerte; algunos dejan este mundo gritando, maldiciendo y golpeando. Otros dejan este mundo muy tranquilos. Después de la muerte de los padres de Norma en las mitades de los ’80, estaba aún más interesado en encontrar respuestas.

Una de las cosas que me molestaba era la palabra SIN (“pecado”, en inglés). Esta palabra simplemente significaba “el tiro errado”. El blanco consiste en el centro del blanco y alrededor de éste existen círculos. En inglés, estos círculos se llaman SINS y son para medir la precisión de tiros. Todos los años, como policía, paso muchas horas practicando mis tiros. Sabía que un puntaje perfecto era muy difícil de obtener. También sabía que la diferencia entre tirar al centro del blanco y errar en el tiro completamente era de sólo unos milímetros en la boca de la arma. Cuando la bala viaja, puede alejarse más y más del blanco. ¿Y sabe qué? El cometer pecado es como el perder ese centro de blanco. No es un crimen, pero no tampoco toca el centro del blanco. Tengo que admitir que han habido tiempos en mi vida en que he perdido el tiro.

La vida también es así. Si comenzamos con las suposiciones incorrectas, es increíble cuánto nos podemos alejar; y esto simplemente describe mi vida. He estado viviendo la vida, y para el ojo sin entrenamiento, todo parece ser color de rosas, superficialmente. Asistía a la iglesia, y hasta servía en varios roles de liderazgo, pero mi vida espiritual no tenía sustancia.

El 27 de setiembre de 1987 respondí a un llamado hecho por un predicador invitado a nuestra iglesia. Le pedí a Jesucristo que entrara en mi vida y me cambiara de por dentro. Mi primer cumpleaños, el 14 de octubre de 1942, era físico. Mi segundo cumpleaños, el 27 de setiembre de 1987, era espiritual; y los dos separados por 45 años. ¡Nunca es demasiado tarde!

Descubre como puedes experimentar el Poder para Cambiar