Mi historia personal

Parece como si fuera ayer que encontré a mi esposo desplomado sobre la mesa del comedor. Traté de despertarlo pero sus manos estaban frías. Cuando leí la carta en la mesa, no podía creer lo que había pasado. A pesar de que me dijo que me amaba, mi esposo había cometido suicidio por medio de la sobredosis de drogas. Estuve en shock durante todo ese año. Teníamos un buen matrimonio; compartíamos todo. Él tenía una carrera exitosa como médico. Pero como éramos hindúes, mi vida se había acabado junto con la muerte de mi esposo. La fe hindú dice que esta tragedia ocurrió por causa de algo que yo había hecho o deshecho en mis vidas anteriores, y por eso ahora tenía que cosechar lo que había sembrado. Entré en una etapa de depresión, y mis tres hijas adolescentes me animaron a asistir a la iglesia donde ellas habían asistido a la escuela dominical cuando eran pequeñas. A pesar de que fui de mala gana, me asombré mucho por la forma cómo las personas expresaban su amor hacia mí. Oraron por mí y realmente parecían preocuparse por mí. En las reuniones hindúes no sentía el mismo amor y la misma aceptación.

Por eso seguí regresando a la iglesia a pesar de que tenía mis sospechas acerca de los cristianos. No me merecía su amor. Poco a poco, mediante las charlas con los cristianos y mis lecturas de la Biblia, entendí que no podía hacer nada para merecerme el favor de Dios. Su amor por mí no dependía de lo que había hecho o deshecho. Es por eso que Jesús murió para perdonarme. Él es el único camino hacia Dios. Y gracias a este regalo del perdón, he podido perdonar a mi esposo y a mí misma por lo que pasó. Y sólo Dios puede darme la paz, el amor y el gozo que ahora experimento.

¿Y usted? ¿Dónde está en su viaje espiritual? ¿Ha sentido el dolor de perder a una persona amada? ¿Está su corazón frío y duro?

Descubre como puedes experimentar el Poder para Cambiar