Mis metas en mi vida

Se dice que el gol que marqué durante el último juego de la serie de hockey Canadá-Rusia en 1972 es el “gol del siglo”. Aún me entusiasmo cuando pienso en ello. En aquel entonces, había alcanzado casi todos los sueños de mi niñez y sabía que era una persona muy afortunada y bendecida. Sin embargo, había una inquietud, un descontento en el centro de mi ser que no podía ignorar. Estaba enojado, amargado y frustrado, y habían cosas en mi vida que no sabía cómo manejar. No sabía a dónde ir por ayuda.

Afortunadamente, un amigo mío me animó a estudiar las enseñanzas de Jesús. Empecé a leer la Biblia y observé la vida de Jesús. Proclamó ser Dios, y dijo que me amaba y que deseaba darme la vida eterna. Después de dos años de búsqueda, me convencí de que Él me amaba y que deseaba que le conociera más. Por eso, le pedí a Jesús que fuese mi Señor y Salvador.

Desde ese día, nunca he sido el mismo. Él ha tenido un impacto positivo en cada área de mi vida. Ciertamente he tenido problemas. Pero la quietud, paz y el contento que experimento cada día me aseguran que su promesa de amarme y de preocuparse de mí es verdadero y real. Y lo mejor de todo es que espero con ansia vivir con Él en la eternidad.

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