Mi historia personal
by Nicole CincinnatiMucha gente nace en hogares, pero no yo, ya que nací en medio del caos. Mis padres no planearon tenerme y ya que ya estaba en el camino, mis padres tuvieron que casarse con la presión del padre de mi madre. Ellos se casaron a unos meses de mi nacimiento y se separaron por un poco tiempo después del nacimiento de mi hermana 22 meses más tarde. Crecí con mi madre pero tenía muy poco contacto con mi padre de sangre. Mi madre tuvo dos novios después de mi padre; y yo siempre me sentía en medio de esto, ya que trataba de encontrar el lugar en dónde pertenecía.
Cuando crecí encontré mi propio novio y las cosas estaban yendo bien hasta que nos separamos. Buscaba llenar el vacío de mi vida, y por eso usé las drogas. Todos mis sentimientos infelices desaparecían cuando estaba drogada. Pero al final y al cabo mi madre descubrió mi problema con las drogas y me pidió salir de la casa.
Esto me despertó a la realidad, y después de tres semanas sin drogas, regresé a la casa de mi madre y tomé citas de consejería. Mi consejero me diagnosticó con el desorden de déficit de atención y me recetó medicamentos. Desgraciadamente me convertí en adicta a esta medicación y necesité siete meses para “limpiarme.”
Sin las drogas pude terminar mis estudios, pero me sentía vacía. Era como si mi alma tuviese sed.
En el colegio conocí a Krissa. Al comienzo pensaba que ella era como yo; pero en realidad ella tenía algo diferente. No me tomó mucho tiempo para recaudar suficiente valor para preguntarle por qué era tan feliz. Nuestra charla nos guió a conversar más acerca de cosas más serias, tales como Dios, la religión y las preguntas grandes de la vida. Ella me invitó a la iglesia ese domingo. No creía que iba a ser divertido, pero ¡lo era! Sentí un amor como ningún otro que haya experimentado antes. Era tan irresistible que quería saber más.
Seguí asistiendo a la iglesia, y durante algún tiempo tenía temor de entregarme a Dios. Pero llegué a entender el amor que Dios tenía para mí. Me amaba tanto que había enviado a Su Hijo para morir por mí. Acepté este regalo gratuito de Dios y le pedí que fuese el líder de mi vida. Me alegro tanto de tener a Dios en mi vida ya que Él influye en las decisiones que tomo por medio de las palabras inspiradas de la Biblia. Ahora experimento una emoción que ni las drogas pueden producir. Mi corazón está lleno y la sed que tenía ya se ha saciado.
La Biblia, en Isaías 55:1 dice, “A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.” Y Jesús dijo, “--Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed” (Juan 4:13).
¡Si usted tiene sed, venga y llénese con Dios!

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