Mi historia personal
by Norm Olson
¡Qué tal forma de empezar el año nuevo! Desde la cama del hospital observaba cómo el viento tempestuoso arremolinaba la nieve alrededor de los árboles fuera de la ventana de mi cuarto en el hospital. Miré a mi familia y les pregunté, “¿qué fue lo que pasó?” Un lado de mi cara estaba hinchado y cubierto con vendajes. No podía recordar lo que había sucedido. Alguien me explicó que me había caído de una escalera, y mi cabeza se había caído primero sobre un gran canto rodado. Fui llevado aprisa a la sala de emergencias y los doctores pudieron salvar mi vida a tiempo.
Todo esto parecía injusto. Yo era un exitoso contratista y estaba evaluando un edificio en construcción durante las vísperas de la Navidad cuando la escalera que estaba usando se deslizó en el suelo con hielo y en un abrir y cerrar de ojos había estado muy cerca de la muerte. Afortunadamente había un trabajador en la parte más lejana del edificio quien escuchó el ruido del accidente e inmediatamente llamó a la ambulancia.
El accidente causó algunos daños a los nervios ópticos y como resultado perdí algo de mi vista en un ojo. Mi vida había cambiado para siempre. Pero esto no era por causa de mi vista, ya que pude adaptarme a mi situación rápidamente. Fue la realización paulatina de la cercanía que había tenido con la muerte y mi gratitud a Dios por haberme dado una segunda oportunidad. Había escuchado por primera vez acerca del plan de Dios de salvación cuando era niño. Era una verdad que había aceptado y que me había dado la paz cuando mi madre falleció por causa del cáncer.
Durante mi adolescencia, puse el evangelio a un lado y viví una vida egoísta. Continué teniendo esta vida durante mi edad adulta. Me concentré en convertir mi compañía de contracción en negocio exitoso y en crear en mí una herencia.
Al igual que el hijo pródigo de la Biblia, había gastado mi tiempo y dinero tontamente y finalmente entré en razón después de darme cuenta que la paz que tenía en Cristo de niño me había dado un propósito en mi vida y me había dado paz durante los problemas de la vida. Me entregué a Cristo nuevamente y estaba resuelto a enfocarme en lo que más importaba. Participé en clases de LEAD, un curso de preparación de ministerio para entrenar a personas que desean servir de acuerdo al deseo de Dios para con sus vidas.
¿Y cómo anda usted? ¿Ha pensado alguna vez que desearía tener significado y propósito en su vida?

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