Mi historia personal

Cuando era niña asistía a una iglesia en donde se conducían muchas ceremonias y rituales. Disfrutaba de éstos, ¡pero había confundido el sentirse bien acerca de la iglesia con estar cerca de Dios! Había desarrollado una fe en mi denominación y no en Dios. No existía ninguna relación personal entre nosotros. Cuando crecí empecé a dudar de mi fe y le aparté a Dios de mi vida diaria. Muy pronto me encontré en medio de un estilo de vida pecaminosa. Pero Dios siguió en mi corazón; de alguna forma sabía que necesitaba hacer paz con Él. ¡Pero yo quería dirigir mi propia vida!

Durante este tiempo mis tres hijos estaban creciendo y traté de enseñarles algo acerca de la fe. Quería que disfrutaran de la misma vida en la iglesia que yo tuve. Por eso empecé a buscar respuestas. La pregunta que me atascaba era: “¿por qué permitió este Dios amoroso que su único hijo fuese matado?” Pregunté a esto a algunos amigos “religiosos” y ellos me explicaron con la Biblia que cuando Jesús fue crucificado, Él lo hizo en reemplazo mío. Había oído que Juan, en la Biblia, dice en Juan 1:29, “¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” Aprendí que Jesús había tomado mis pecados en sí mismo y pagó por mi culpa para que pudiese tener una relación con Dios.

¡Esa noche comprendí cuánto me amaba Dios! Cuando me quedé sola, me puse en acuerdo con Dios de que era una pecadora, y creí que Jesús era el único camino hacia Dios para ser perdonado. Pero no podía haber enmendado mi relación con Dios sino hasta que escogiera personalmente recibir el perdón de Cristo y pedirle que fuese el líder de mi vida.

Esto sucedió 25 años atrás. Desde entonces, Dios ha guiado a mi esposo y a mí mientras que criamos a nuestros tres hijos. Él nos ha guiado con integridad en nuestros asuntos de negocios. ¡También nos ha ayudado a mantener y aumentar el amor de nuestro matrimonio de 30 años! Nunca jamás me he arrepentido de decir “sí” a Jesucristo, y sé que usted no se arrepentirá tampoco. Si Dios está llamándole en su corazón a medida que está leyendo estas líneas, espero que usted también le diga “sí”.

Descubre como puedes experimentar el Poder para Cambiar