Mi historia personal
by Ralph PetersFui rescatado de una horrible vida de drogas, alcoholismo y crimen a la edad de 7 años. Estoy seguro que esa era la dirección que tomaría mi vida si no fuese por mis padres y abuelos, quienes me contaron acerca de Jesús. Sé esto porque durante los años de mi adolescencia me fascinaba y atraía todo lo extremado. Sin embargo, siempre tenía en mi mente ese sentido amenazador de la maldad. Tenía que pelear contra una fuerza que trataba de alejarme de lo que dentro de mi corazón sabía era la verdad. Estoy sumamente agradecido que había siempre algo (¿o debería decir Alguien?) que me detenía ir demasiado lejos y de rendirme a negar los principios y las morales que había sido criado. A la edad de 18, finalmente entregué mi vida a lo que sabía era la verdad.
Sabía que no era una persona buena y que en el centro de mi vida existía esa tendencia de hacer lo que sabía era malo, y lo que me haría daño. Pero durante esa etapa de mi vida no estaba muy seguro acerca de Dios. Lo que estaba haciendo era básicamente cuestionar la misma existencia de Dios. Fue una noche cuando decidí que esto era el asunto principal. Era el momento decisivo con Dios, si es que realmente existía un Dios. Yo recuerdo el marco como si fuera ayer. Estaba parado en mi dormitorio al pie de la cama. Con toda sinceridad dije lo siguiente: “Dios, no sé ni siquiera si usted es real, por eso ni siquiera sé si estoy conversando con alguien. Pero si es que existe un Dios, y me está escuchando, usted necesita aparecerse ante mí ahora mismo, o sino ignoraré el cristianismo y todo lo que éste significa, y nunca miraré hacia atrás.” Apenas había dicho estas palabras de mi boca cuando escuché una órden. Ésta era tan real para mí que estoy seguro era audible, pero no estoy totalmente seguro. La voz dijo: “¡voltéase!” Esto me tomó tanto por sorpresa que en un acto me volteé y mis ojos se pegaron en el título de un póster que había comprado sólo unas semanas atrás. Lo compré porque pensaba que tenía bonitos dibujos, pero nunca tomé nota del título al pie del póster. Éste leía: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. Salmo 46:10”
Esto es todo lo que le tomó a Dios para obtener mi atención. Cerré mis ojos y le dije que creía que Él era real y que le necesitaba para tomar control de mi vida. Le dije que estaba arrepentido de haber dudado de Él, y de todo lo malo que había hecho, y que deseaba que tomara el control de mi vida. No puedo explicar la paz que entró en mí. Simplemente sabía que me había perdonado. Por medio de la lectura bíblica sabía que sólo podía liberarme de las luchas dentro de mí si desarrollaba una relación con Dios. Seguía siendo una persona imperfecta, y no era ningún súper hombre. La diferencia ahora era que tenía a alguien quien podía acudir en mis debilidades. El tener una relación con Jesús en cada momento significa tener paz con Dios y encontrar la libertad en la vida.
He caminado con Jesús por 26 años. Esto significa simplemente que Él es mi Señor, mi mejor amigo y cuento con Él cuando hago las decisiones diarias de mi vida. Él es también la razón por la cual espero con ansia ir al cielo cuando muera. Esta es una garantía que tengo cuando leo Su Palabra, la Biblia.
Amo a Jesús, y Él me ama a mí. Estoy emocionado por formar parte de una gran comunidad de personas denominadas cristianas. El formar parte de esta familia de forma activa me ayuda a vivir la vida a lo máximo.
He descubierto que las palabras de Jesús son muy verdaderas cuando dijo: “yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”

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