Mi historia personal

La primera confrontación que tuve con el cristianismo sucedió en 1987, durante la clase de biología de primer año en la universidad. El profesor introdujo el curso diciendo, “no tenemos nada en contra de la idea de la creación, pero para los fines de esta clase, enseñaremos la teoría de la evolución y la consideraremos la mejor explicación de la forma cómo el mundo existe ahora”. Estaba sorprendido. Pensé, “¿teoría? ¿Qué quiere decir con teoría?” Como verá, la evolución era todo lo que enseñaban en las escuelas públicas que asistí. Que sepa yo, la evolución era un hecho ya establecido. Pero justo sucedió que en ese año se condujeron una serie de debates acerca de la evolución versus la creación en la universidad. Estas discusiones me obligaron a realmente empezar a pensar acerca de este tópico, por ejemplo, “¿Existe realmente un propósito por la cual vivo aquí? Y si lo hay, ¿qué significa?”

Más tarde ese verano, un par de amigos, mi hermano mayor y yo decidimos intentar plantar un árbol para poder ganar más dinero adicional para los estudios. Esto era definitivamente una aventura y no era chiripa que haya terminado en el mismo equipo para plantar árboles que Marvin. Marvin era solamente un hombre común y corriente de más o menos 25 años de edad, un poco calvo y poco callado. Uno puede conocer a la gente relativamente bien cuando está en medio del equipo que planta árboles ya que se cuentan historias en medio de las fogatas y se hacen fiestas en medio de la naturaleza. A veces plantábamos en pares y conversábamos mientras trabajábamos (si asumimos que uno puede correr más rápido que su compañero, esto era más seguro ya que los osos frecuentaban el área. Afortunadamente nunca tuvimos que ver quién corría más rápido).

Cuando trabajábamos juntos me enteré que Marvin estaba terminando su Maestría en Teología. No nos tomó mucho tiempo para que nuestra conversación fuese acerca de asuntos religiosos. Traté de tropezarle con preguntas como, “Si Dios es bueno, ¿por qué existen sufrimientos en el mundo?” y “¿Jesús realmente dijo ser Dios?” o, “Y qué opina de las otras religiones? ¿Por qué el cristianismo es tan exclusivo?” Pero no importaba lo que preguntaba, Marvin parecía tener una respuesta para todo. ¡Y no sólo eso, él me dijo que Dios me amaba y que deseaba conocerme personalmente! No creo que nadie me había dicho esto antes. Pero lo que me impactó más fue su sentido de propósito en la vida.

Marvin sabía por qué estaba aquí y sabía dónde iba a ir. Un día me ofreció una Biblia, y por eso empecé a leerla. Poco tiempo después me paré en la orilla de un lago a medida que el sol se ponía, y dije, “Dios, si eres real, demuéstramelo-de alguna forma, déjame saber si eres real” No dormí esa noche en mi bolsa de dormir ya que me fastidiaban las recolecciones de cosas que había hecho en el pasado. La culpa nunca me había molestado tanto antes, pero por alguna razón me estaba fastidiando ahora. Por eso abrí la pequeña Biblia que Marvin me dio y empecé a leerlo. Me di con el versículo que dice, “” Pensé, “No tengo nada que perder, ¡A ver si funciona!” Oré y dije, “Dios, me arrepiento del tiempo cuando robé el cebo de pescar, la pólvora y por hacer bombas, por mentir acerca de lo que le pasó al automóvil” Una lista de cosas simplemente empezó a salir. Cuando terminé seguía tratando de pensar en más cosas y me di cuenta que el sentimiento de culpa había desaparecido. En su lugar, había paz dentro de mí, una paz que nunca había tenido antes. Era como si mi conciencia fuese limpiada totalmente. Cuando le conté a Marvin esto al día siguiente, creo que estaba más animado que yo. Dijo que eso es lo que le pasa a alguien cuando le invita a Jesús a entrar en su vida y le pide perdón.

Yo no entendía todo en ese momento, pero de la igual manera como hacemos amigos, cuanto más tiempo pasamos con ellos, le conocemos más. Así, cuando empecé a pasar más tiempo leyendo la Biblia y orando, empecé a entender que ese sentido de propósito y alegría en la vida de Marvin era por causa de Jesús.

La vida no ha sido siempre fácil y todavía tengo mucho que aprender, pero Dios es siempre paciente. Él continua contestando mis preguntas y me ha dado la confianza y el propósito de la vida, de la igual manera como la dio a Marvin.

¿Ud. se ha preguntado cuál es el propósito de su vida?

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