Segunda Lección: Experimente el amor de Dios y su perdón

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Un conductor le corta el camino, un compañero de clase le insulta, su esposo(a) se olvidó de recogerle. Todos éstos son ejemplos de las pequeñas cosas de la vida cotidiana; pero repentinamente usted está usando malas palabras y está insultando y gritando a otros: usted está fuera de control. O, se encuentra en la tentación de tomar ciertas acciones o de tener ciertas actitudes, tales como el chisme o la amargura, y éstos alejan su enfoque en Dios.

La palabra “pecado” tiene la idea de no poder apuntar al blanco, de ser un tiro errado. Cuando hacemos lo que queremos y no lo que Dios quiere, pecamos. No se desanime cuando las viejas costumbres y actitudes aparecen en su vida. Usted continua siendo hijo(a) de Dios. Sin embargo, el pecado desbarata nuestra cercanía con Dios y nuestra comunicación con Él. Nos previene seguir experimentando de su amor.

Y todos nosotros pecamos, aún cuando somos cristianos. Es por eso que todos necesitamos el perdón de Dios diariamente.

1. La base del amor y el perdón de Dios.
“Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida.” (1 Pedro 3:18)

Jesús hizo posible que tuviéramos una relación con Dios por medio de su muerte. Su muerte nos permitió reclamar el perdón de Dios diariamente.

“Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.” (Colosenses 2:13-14)

En el tiempo en que se escribió este pasaje, una “acta” era una lista de los crímenes que algún prisionero había sido convicto. Éstas estaban clavadas en las celda de las prisiones. Una vez que se completaba la sentencia o cuando se pagaban estas sentencias, el prisionero podía usar la acta cancelada como prueba que nunca más podría ser culpado por esos crímenes.

Similarmente, cuando confiamos en el pago de Jesús por nuestros pecados, nunca más tendremos que ser probados por ellos. Tenemos el perdón completo de Dios.

“No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.” (Salmo 103:10-12)


2. Usted puede experimentar el amor de Dios y su perdón cada día. Aun y cuando estas totalmente perdonado, usted aun necesita lidiar con el pecado día a día para continuar manteniendo una buena relación con Dios. La primera carta de Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad”

Confesión – declararle a Dios nuestros pecados.

Confesión – Poniéndolo en práctica.

Confesión – Siente el resultado. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmos 32:5); “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente” (Salmos 103:12)

3. Cristo te ha dado vida eterna.

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Resumen

Podremos experimentar de su amor y crecer en comunión con Él diariamente si continuamos confesando nuestros pecados a Dios y si confiamos en su perdón.

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Respuestas:
1a) Dios los ha perdonado. b) Por todos. c) Todos
2a) Sólo una vez. b) Tan pronto como usted se de cuenta que es pecado.

Tercera Lección: El poder de tener una vida cristiana dinámica.